lunes, 20 de abril de 2009

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A diario Aurora barre el suelo pisado. Es gris, rugoso, opaco,trite,húmedo,algo seco. Cuando la luz entra por la única ventana de la habitación, en el mismo momento en que el viento corre la sabana que hace el papel de cortina, los cristales del piso se iluminan. No son más de dos segundos, a lo mucho una milésima en los que alfombran la rusticidad del suelo, le llenan de perlas, de espuma de oro, de cristales ínfimos, de tímida belleza.Auscultan profundos los destellos y su rareza.
Cuando el viento entra desde el noreste, y hace silbar las hilachas de una sábana, el suelo se sacude, la realidad se destapa, admite su paralelo, muestra su otra cara. Es por eso que a mí me gusta cuando el sol toca la ventana, y se mete entre mis dedos, y trastoca mi alma.
Y sonrío ante su juego, el juego de unas hilachas.

2 comentarios:

Luisa Santiaga dijo...

woooo, que bonito!!! me encanta cuando la luz juega al entrar por las ventanas >.<

el Gato Negro dijo...

Un saludo

Desde hace unos meses, yo y otros dos amigos, estamos llevando a cabo un proyecto. Dicho proyecto consiste en la elaboración de una comunidad literaria independiente, un rincón en el que cualquiera pueda expresarse y de cualquier forma: relatos, poesía, etc. La idea de la que surgió y de la que aún se sigue sustentando, no es solo esa expresión, anteriormente mencionada, sino el mestizaje: que lo que yo escriba puede servirle a otro de aprendizaje o si más no, pueda aportarle alguna idea y viceversa. Por ello, les invito a todos aquellos que quieran participar en la redacción a que envíen un mail a lagacetademedianoche@gmail.com, citando el correo electrónico de la cuenta blogger, a la que deberá enviarse la invitación.

Atentamente,

El Gato Negro